Dificultades de aprendizaje

Las dificultades de aprendizaje hacen referencia a distintas problemáticas en la adquisición de los aprendizajes, de forma específica y persistente, a pesar de una educación e inteligencia adecuadas, que pueden interferir en el desarrollo de las habilidades académicas y sociales.

Dificultades de aprendizaje

Cuando un niño se esfuerza en clase, atiende a las explicaciones y aun así le cuesta leer, escribir o calcular mucho más que a los demás compañeros de su edad, es posible que exista una dificultad específica de aprendizaje. No tiene que ver con la inteligencia ni con la falta de ganas o de esfuerzo. Se trata de dificultades concretas en la forma en que el cerebro procesa determinada información, que aparecen a pesar de una escolarización adecuada y de una capacidad intelectual normal. Detectarlas y comprenderlas es el primer paso para que el menor deje de sentirse frustrado y recupere la confianza en sí mismo.

Qué son las dificultades de aprendizaje

Hablamos de un conjunto de alteraciones que afectan a la adquisición y al uso de la lectura, la escritura, el cálculo o el lenguaje, de forma persistente en el tiempo. Su origen es neurobiológico y no dependen del entorno socioeducativo del menor. Lo que sí depende del entorno es cómo se acompañan: un niño bien comprendido y apoyado avanza mucho mejor que uno al que se le exige por encima de sus posibilidades sin entender qué le ocurre.

El problema de fondo no es solo académico. Cuando estas dificultades no se identifican, el niño empieza a interpretar que es «torpe» o que «no vale para estudiar», y ese mensaje repetido daña profundamente su autoestima. Con el tiempo pueden aparecer ansiedad, rechazo a ir al colegio, problemas de conducta o síntomas depresivos. Por eso la detección precoz es tan importante: no solo mejora el rendimiento, también protege el bienestar emocional del menor.

Señales de alerta para las familias

Como padres y madres, conviene consultar cuando observéis de forma mantenida algunas de estas señales:

  • Dificultad para aprender a leer o una lectura lenta, con muchos errores o titubeante para su edad.
  • Confusión de letras, sílabas o números, o una escritura desordenada y con faltas persistentes.
  • Enorme esfuerzo con las matemáticas, especialmente con el cálculo y la comprensión de los números.
  • Rechazo, quejas o ansiedad cada vez que hay que hacer los deberes o estudiar.
  • Desfase entre lo que el niño entiende y expresa hablando y lo que consigue plasmar por escrito.
  • Comentarios del propio menor del tipo «soy tonto» o «no sirvo para el colegio».

Cómo trabajamos en RASGO

Partimos siempre de una evaluación rigurosa. Empleamos pruebas normalizadas y estandarizadas que nos permiten precisar dónde está la dificultad y descartar otras causas, como un problema atencional o sensorial. Con esa información elaboramos un diagnóstico claro y un plan de intervención ajustado a cada niño, porque no hay dos casos iguales.

La intervención combina el trabajo directo con el menor, para reforzar las áreas afectadas y dotarle de estrategias, con el cuidado constante de su motivación y su autoestima. Además, entregamos a la familia un informe con orientaciones concretas y nos coordinamos con el centro educativo, de modo que las adaptaciones y el apoyo sean coherentes en casa y en el colegio. Esa coordinación entre familia, escuela y equipo clínico es, muchas veces, lo que marca la diferencia.

Dificultades que evaluamos e intervenimos

  • Dislexia: dificultad específica en la lectura y la descodificación.
  • Discalculia: dificultad con el cálculo y el sentido numérico.
  • Disgrafía y dificultades de la expresión escrita.
  • Trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL).
  • Dificultades atencionales que interfieren en el aprendizaje.

Qué podéis esperar

El objetivo no es únicamente que vuestro hijo mejore sus notas, sino que recupere las ganas de aprender y deje de vivir el colegio como una fuente de sufrimiento. A lo largo del proceso os iremos explicando qué observamos y cómo podéis apoyarle en casa sin convertir los deberes en un campo de batalla. Cuanto antes se identifica una dificultad de aprendizaje, mejor es el pronóstico y menor el desgaste emocional para el menor y para toda la familia.

Si notáis que a vuestro hijo le cuesta más de lo esperable y no sabéis por qué, no lo dejéis pasar. Pedid cita en nuestro centro de Jerez de la Frontera (Cádiz) y os ayudaremos a entender qué ocurre y cómo acompañarle de la mejor manera.

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Preguntas frecuentes

¿A qué edad se pueden detectar las dificultades de aprendizaje?

Muchas se identifican en los primeros cursos de primaria, cuando aparecen la lectura, la escritura y el cálculo. Cuanto antes se detectan, mejor es el pronóstico y menor el impacto en la autoestima del menor.

¿Una dificultad de aprendizaje significa que mi hijo es menos inteligente?

No. Son dificultades específicas que aparecen a pesar de una inteligencia y una escolarización adecuadas. El niño puede tener una capacidad normal o alta y aun así presentar una dislexia o una discalculia.

¿Os coordináis con el colegio?

Sí. Tras la evaluación elaboramos un informe con orientaciones y nos coordinamos con la familia y el profesorado para que el apoyo sea coherente en casa y en el aula.

¿Los deberes se han convertido en una batalla, es normal?

Es muy frecuente cuando hay una dificultad no detectada. Parte de nuestro trabajo es daros pautas para reducir esa tensión y devolver al menor la motivación por aprender.

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